“Aquí, tocándome los huevos”

10 abr

escribiendo tonteridasLeo esta mañana que el tiempo libre ha muerto o que está camino de hacerlo, que cada vez nos gusta más decir que estamos hasta arriba de trabajo y nos preocupa mucho afirmar lo contrario. Parece ser que cuanto más ocupado estás y más cosas haces, subes un peldaño respecto al tipo que tienes al lado que ayer tuvo la tarde libre después de meses.

Todos sabemos que tenemos compromisos profesionales, personales, familiares. Nadie dice que cojas y lo dejes todo para montar un chiringo en el Palmar y contemplar como atardece los 365 días del año (lo has pensado ¿verdad truhán?), pero podemos tratar de dejar un espacio un poco mayor al “no hacer nada” y no ser flagelados por no hacerlo. Ahora tenemos a la vuelta de la esquina el fin de semana que puede valer como banco de pruebas y después la Semana Santa para comprobar nuestros avances, si más adelante eres capaz de probar algún día entre semana, podrás ser considerado Mega Maestro nivel 10 en el arte de mirarte el ombligo ¿eso que asoma es pelusilla o un risketo?

- Aprovecha para ir a esa exposición que tantas ganas tienes de ir.

- No vayas a esa exposición que aún quedan un par de meses y tómate unas cañas por Huertas.

- Sal a la calle y deja pasar las horas en una terraza donde pongan los tercios de Mahou helados.

- Enciende la Play y dedica un par de horas a aniquilar a todo bicho viviente desde la tranquilidad de tu sofá.

- Despiértate tarde y que el desayuno se junte con el aperitivo.

- Madruga y tómate un chocolate con churros de esos que saben a cuando eras pequeño.

- Viaja al otro lado del mundo.

- Quédate y descubre sitios que creías conocer.

- Visita esa ciudad llena de puntos de interés y hazte con todos.

- Visita esa ciudad y no veas nada de lo que dicen que hay que ver.

- Haz submarinismo, kite, corre por la playa.

- Quédate en la toalla y hazte fuerte hasta que abra el chiringuito por la tarde.

- Lee ese libro que tanto se te resiste.

- Haz como que no lees el Cuore y sus ¡argh!

- Duerme una siesta de esas que dejan babilla en la almohada.

- Vete a comer con tu gente y alarga la sobremesa hasta que en ese garito enciendan las luces para que marches a casa de madrugada.

- Aprovecha el tiempo haciendo cosas.

- Aprovecha el tiempo no haciendo nada.

Como le decía Cansado a Faemino “¿qué haces Velázquez?”, “aquí, tocándome los huevos”.

 

 

 

No salen las cuentas

2 abr

cuentasMe entero en las últimas semanas de despidos masivos en agencias donde tengo a gente a la que aprecio personal y profesionalmente, otras están inmersas en un posible ERE y los que siguen luchando en su trabajo y se dejan el alma y el tiempo por mantener su merecido puesto. Por otro lado veo que los precios de inscripción de piezas de este año en El Sol (ese festival para creativos donde los cuentas van si se alinean los astros de forma milagrosa) rondan los 300 euros y los pases para ser “delegado” (¿en serio que no hay otra palabra menos pretenciosa?) están alrededor de los 500 euros (vamos a quitar de la ecuación el resto de gastos -comidas, hoteles, copas, pinchos, otra ronda, más pinchos- para no pecar de demagogos).

Pues bien, yo nunca he sido de ciencias, pero a mi no me salen las cuentas: aquí hay alguien que prefiere seguir estrujando a la gallina publicitaria de los huevos de oro (quien dice gallina, dice infantería publicitaria) hasta que únicamente valga para hacer caldo y tomarse una sopita rica el día de su jubilación pactada porque si no se haría algo al respecto y se  pararía todo esto para ajustarse a los nuevos tiempos. Esta crisis está obligando a todos los negocios a reinventarse, pero parece que ese esfuerzo de plantear un nuevo modelo en las grandes agencias se queda en la estupenda recepción de diseño esperando, porque no tiene cita ni tendrá.

Llegados a este punto, me viene a la cabeza lo que cuentan que sucedió en el bunker de Hitler cuando las tropas soviéticas estaban a la puertas de Berlín: el alto mando nazi que estaba allí decidió follar, comer y beber como locos porque sabían que no había mañana, que cuando el primer soldado entrara por la puerta, el sueño de ser un imperio habría muerto junto con ellos. No se qué pensáis, pero a mi me da miedo haber acabado con este último párrafo.

Ozymandias

26 mar

I met a traveller from an antique land
Who said: Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. Near them, on the sand,
Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them and the heart that fed.
And on the pedestal these words appear:
“My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and despair!”
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away

Percy Bysshe Shelley

Ozymandias es un poema romántico escrito por Percy Bysshe Shelley, es el nombre con el que se conocía a Ramsés el Grande, es el antepenúltimo capítulo de Breaking Bad, es una obra maestra de la televisión.

Ozymandias son unos guionistas en estado de gracia, unos diálogos perfectos, unos silencios aterradores.

Ozymandias es lo que se ve en pantalla, lo que no se ve, el principio del terrible final, lo que se va, lo que no vuelve, lo que vendrá.

Ozymandias son 47 minutos soberbios de Walter, Hank, Jesse, Skyler, Marie y Walter Jr. Flynn

Ozymandias es Brian Cranston dando pena, Brian Craston dando asco, Brian Cranston dando miedo, es BRIAN CRANSTON

Ozymandias  es la Boda Roja de Juego de Tronos, Middle Ground de The Wire, Amalgamation and Capital de Deadwood, es el capítulo final de Los Soprano.

Ozymandias es un motivo por el que ver Breaking Bad, es la causa por la que nunca la olvidarás.

La Playa: comer rico en la orilla de Chamberí

20 mar

la playa, la promesa

En Chamberí somos tan chulos que tenemos playa desde 1943, ahí es na’. Una que cambia las olas por “holas” de un servicio de toda la vida que te hace sentir como en casa: no es una playa de Cádiz ni de Ibiza, no prima lo moderno sino lo tradicional, manda el producto y manda bien. La Playa (Magallanes 24, Madriz), restaurante especializado en arroces, de mantel de hilo y raciones generosas, un lugar donde juntarte con los amigos y la familia que en muchos casos son la misma cosa, para compartir unas alcachofas en flor a la parrilla, un increíble pulpo pedrero, boquerones victorianos o unas rabas con rebozado crujiente. Después seguir estos sencillos pasos:

1) Pedir  un arroz negro con cachón, verduras o marinero limpio con un alíoli que quita el sentido.

2) Acompañadlo de una o dos botellas de cava.

3) Acabar con su tartita de manzana y sus filloas recién hechas.

4) Iniciar la imprescindible sobremesa.

5) Arreglar el mundo otro día, que es día de playa y toca disfrutar.

¿Con quién ir? con los muchachos y las muchachas, con los niños y niñas, con la familia ¿por cuánto? de 40 a 50 euros

Her: el amor era esto

12 mar


“I’m lying on the moon
My dear, I’ll be there soon
It’s a quiet starry place
Time’s we’re swallowed up
In space we’re here
A million miles away

There’s things I wish I knew

There’s no thing I’d keep from you
It’s a dark and shiny place
But with you my dear
I’m safe and we’re
A million miles away

We’re lying on the moon
It’s a perfect afternoon
Your shadow follows me all day
Making sure that I’m
Okay and we’re
A million miles away”

En un mundo donde usamos la tecnología para relacionarnos o conseguir relaciones, llega el sistema operativo definitivo que es una relación en si mismo: no es el medio, es el fin (así que olvídate de agobiarte por el doble check o por si está en línea a las tres de la mañana).

Her no es una historia sobre la relación entre un SIRI versión 12.0 y el malo de Gladiator vestido de hipster del futuro, es una historia de Amor que hace que te vengan a la cabeza todas las historias de amor vividas, ya sean presentes o pasadas. Desde el primer momento nadie duda que la chispa pueda saltar entre un tipo triste y su móvil minimalista, entre Theodore y Samantha (imprescindible verla en versión original para disfrutar de la voz de Scarlett Johansson) porque todo fluye como debe fluir, con complicidad, risas, pasión, hombro en el que apoyarte, alguien que te escuche y al que escuchar porque así es la única forma de aprender y disfrutar del viaje que está a punto de comenzar. O continuar el que ya empezaste.

“The past is just a story we tell ourselves”

instalando OS ONE

Cuarentañeros

5 mar

Han SoloLos miércoles son los nuevos jueves, la carrillera es el nuevo steak tartar, el vodka el nuevo gin-tonic y por qué no, los cuarenta los nuevos treinta.

Ya van unos cuantos meses viviendo por aquí y voy descubriendo cosas que en nada se parecían a lo que yo había imaginado hace años, cuando pensaba en esta edad y la siguiente palabra que me venía a la cabeza era “señor mayor” acompañado del tratamiento de “usted”, ¿los motivos? a saber:

- El síndrome de Peter Pan que muchos vivimos ha hecho el mismo efecto que la carbonita en Han Solo: puede pasar el tiempo pero nosotros nos seguimos viendo igual.

- La famosa crisis de los 40 no nos la podemos permitir, así que tendrá que esperar al menos a los 50.

- El abanico de la edad de amistades y compañeros de trabajo es enormemente amplio: pueden ir desde los veintipocos a los cuarenta y muchos, y casi nunca llegamos a ser conscientes de la edad de ninguno hasta que nos dicen el año en que vinieron al mundo.

Los 80 se pusieron de moda y eso unió a varias generaciones que siguen adorando los Clicks de Playmobil Famobil que te regalaban en reyes y ahora compras en el mercado de Fuencarral en un arrebato de nostalgia.

- Los amigos ya son “de toda la vida”. Ellos no cambian, nosotros tampoco.

- Estarás soltero, casado, con novia, sin hijos, con ellos… da igual, cuando te juntas con tu gente el estado civil es “feliz”.

- Siempre hay unos padres o unos hermanos que te recuerdan que sigues siendo pequeño y aunque les digas lo contrario, en el fondo se lo agradeces.

- Nuestras abuelas eran abuelas y ahora lo son nuestras madres, que no se parecen en nada a lo que uno espera de alguien que tiene nietos.

- Tal vez nuestra vida social se haya visto reducida pero basta que un día nos demos un homenaje para que nuestros genes más fiesteros se hagan con el descontrol y nos lleven a noches que recordaremos mucho a partir de la mañana siguiente. Además hay bares cómplices que siguen poniendo exactamente las mismas canciones y eso nos ayuda a mimetizarnos mejor con el ambiente.

- A veces al beber un buen whisky, resta los años y recuerda que demonios hacías tú por aquel entonces, el viaje merecerá la pena.

- El cuerpo te puede pedir reinventarte de nuevo: no te das un capricho, cubres una necesidad.

Y lo más importante, no queremos ser ejemplo para nadie porque eso es de señores mayores y nosotros no lo somos.

La Guerra de los Mundos de J. Évole

25 feb

Orson-Welles“We know now that in the early years of the twentieth century this world was being watched closely by intelligences greater than man’s and yet as mortal as his own…”

Orson Welles

Inicio

Siempre quise vivir un bombazo informativo, un Watergate a la española con periodistas más listos que los malos, que sacan los trapos sucios ocultos a la luz pública y que despejan la niebla informativa en la que vivimos, así que cuando empecé a ver la (estupenda) campaña de promoción de Operación Palace, contaban con todo mi interés ¿Tendrían de verdad algo nuevo que contarnos sobre el 23F? Yo apostaba que sí, así que tenían toda mi atención el domingo por la noche. No me interesaba el fútbol (la paliza que le estaba dando el Osasuna a mi Atleti), tampoco facebook ni twitter y el IPhone lo tenía convenientemente en silencio.

Nudo

Debo de decir que me lo tragué, que fui uno de los españoles que pensó que todo sonaba demasiado extraño pero que las personas que allí hablaban no eran actores sino políticos, periodistas o directores de cine (enorme Garci) así que me dejé llevar. Seguramente eso fue lo mejor que pude hacer para disfrutar del espectáculo televisivo que se desarrollaba frente a mi  y esa era la clave: cuando era pequeño e iba al pasaje del terror nunca pensaba que esos que hacían de monstruos eran actores mal pagados, porque sabía que seguro así no disfrutaba lo mismo, que si iba de listo haría el tonto… y cómo me lo pasaba de bien pasándolo mal.

Pensaba en el estupendo libro de Javier Cercas “Anatomía de un instante” buscándolo de reojo en la estantería, incapaz de recordar la documentación que lo acompañaba porque prefería seguir engañado, rumiando la teoría y siguiendo a pies juntillas el camino que tan inteligentemente nos estaban haciendo seguir.

Desenlace

Y llegó el final y sonreí: todo era falso pero el engaño había merecido la pena. No había sido testigo de un documental de periodismo de investigación sino conejillo de indias de un experimento televisivo y me gustaba: espectador de una “Guerra de los Mundos” con acento cañí en la era de “toda la información al alcance de nuestras manos”.

Puede que a partir de ahora todos estemos más atentos e intentemos que no nos la vuelvan a colar, aunque si es de esta forma tan inteligente, no garantizo nada, incluso puede que hasta Jordi Évole se haya jugado parte de su credibilidad por hacerlo, pero creo que el viaje ha merecido la pena ¿O no volverías a meterte de nuevo en el pasaje del terror?

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