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365 días después

20 Dic

es hora “Los riñones suplicaban un descanso, sólo restaba un día para el final de la vendimia. Ya tocaría disfrutar el año que viene cuando descorcharan las botellas y…”

Nacho Lozano – Bodegas la Casa de Monroy

Ya ha pasado casi un año y es el momento de dar descanso a nuestros doloridos riñones, dejar reposar a nuestras agotadas neuronas, cerrar ese último archivo de word. Ya nos toca disfrutar de lo que vendimiamos y descorchar esas botellas que llevan esperándonos tanto tiempo, porque de tanto mirar al futuro se nos olvida disfrutar de lo pasado.

Sirve ese vino que llevas dando forma tanto tiempo y saborea hasta donde has llegado, descubriendo matices que hace meses no sabías que estaban ahí, giros que no esperabas, sabores que ya no olvidarás. Y una vez brindes por esta cosecha lo harás pensando en la siguiente con la certeza de querer volver a compartir ese momento con la gente que lo ha hecho posible. Ya toca disfrutar.

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Santiago Ruiz: un blanco con historia

4 Jul

Santiago Ruiz rico

La primera vez que probé el Santiago Ruiz fue en El Quinto Vino. Yo era joven y trataba de engatusar a una señorita con mis escasos conocimientos de vino: ella quería blanco y yo quería liarme con ella. Aprovechando mi buena relación con los camareros (que siempre me han asesorado de maravilla) les dije que le pusiesen algo diferente y así apareció por primera vez. La historia con la chica acabó pronto, pero la mía con este vino acababa de empezar.

Pasó el tiempo. Hasta entonces, los blancos eran ese vino fresquito que siempre pedías afrutado y que servía de excusa para no empezar directamente con el tinto: eso empezaba a cambiar. Cuando había que tener un detalle con la anfitriona de una fiesta que prefería blanco, allí que me plantaba con este vino para demostrar que había mucho por descubrir. Era inevitable que la gente se fijase en su etiqueta dibujada a mano y era aún más inevitable que les contase la historia que se escondía detrás de ese diseño por enésima vez (se hubiesen evitado mi charla mirando en la parte de atrás de la botella, ilusos).

Saltamos en el tiempo unos cuantos años: estamos con los preparativos de nuestra boda y encargamos la invitación a Gema de El Tarro de Ideas. Ella, además de gran amiga, es un artista de lo “hecho a mano” y así es como queremos nuestra invitación. Nos plantea escribir directamente el texto, sin tipografías y acompañarlo de dibujos. Le comento que hay un mapa en una botella de vino que siempre me ha encantado que podría ser una referencia, vemos juntos la etiqueta y responde que perfecto, que eso es lo que ella imaginaba.

Llegamos a mayo de este año, recibo en casa una botella de Santiago Ruiz junto a otras de Bodegas Lan para catar y no me lo puedo creer: este blanco ha vuelto a entrar en casa por la puerta grande.

Cumplo los 40 hace unos días y decido que es el mejor momento para abrir esa botella, con la mejor compañía posible, además empieza el calor y apetece una comida con un vino blanco que acompañe de principio a fin. Damos buena cuenta de ella junto a brindis de esos que se cumplen.

Y llegamos a hoy y pienso que aún nos quedan muchas cosas por vivir, vinos por beber y brindis por hacer. Al fin y al cabo, nos gustan las historias con final feliz.

Mi Laurel

16 Abr

La LaurelLa Laurel es una, pero hay mucho que descubrir, eso es lo que hace tan grande este pedazo de Logroño que quien no conoce y sabe de su existencia muere de envidia. La Laurel son bares de tapas pared con pared, complementarios entre ellos, porque uno de los secretos que le hace tan especial es que cada sitio tiene su pincho, su tapa estrella y lo mejor es descubrirla o beber en el intento.

Ahora me toca decidir a mi por qué sitios hacemos la ronda, mañana ya si eso, decides tú.

Como veo que hay hambre y hay que esperar al resto, empecemos en el Tío Agus (el bar) pidiendo un crianza, cientos de servilletas y su espectacular y homónimo Tío Agus (el bocadillo), y que chorree su salsa entre tus deditos para que el primer mordisco te descoloque y seas consciente de dónde estás ¡viva Logroño! (pensarás por lo bajini). ¿Te has limpiado bien? acábate el vino que hay que cambiar de tercio.

Ahora toca Juan y Pínchame y su brocheta de piña y langostino. No me mires así si aún no la has probado y si te encuentras entre los afortunados, sabes de qué te hablo. ¿Quién demonios le dio la idea para hacer ese pincho? ni idea, pero brindemos por su creador.

Giramos a la izquierda y nos dejamos caer rumbo al Sebas, un bar pequeñito en tamaño pero con unas ¿20? ¿30? ¿40? referencias de vinos por copas y una tortilla de patatas más que rica (con alegría riojana pa’ que pique). Disfruta con calma esta ronda porque hay que dejar sitio para lo que aún está por llegar y te puedo asegurar que con el paseo no te va a dar tiempo a que baje.

A unos escasos 15 metros tenemos Las Cubanas pero no te distraigas con lo que hay puesto en las pizarras de la pared, aquí hay un objetivo claro y no debes dejarte engañar: el cochinillo… perdón, quería decir “el bendito cochinillo”, con esa corteza crujiente, esa salsa para mojar pan (ni se te ocurra no hacerlo), esa carnecita tierna que hacen que con un buen Rioja, las penas sean menos y el gusto sea vuestro.

Parece que ya por hoy hemos terminado ¿no?. Pues te equivocas, es el momento de quitarnos esa poquitita de gula que aún nos queda (alabada sea) y cerrar la ruta en La Anjana con su pincho de bacalao con provolone que de ligero ni se nota y si eres de dulce, tienen unas bolitas de chocolate con crema de orujo que pueden quitarte el antojo.

Y ahora a tomar una copa y es bastante probable que si estás con gente de allí, el tema de la comida vuelva a salir: que nos hemos dejado este o el otro, que si los champis del Soriano, que si las bravas son mejores en El Jubera o en La Taberna del Laurel… pero eso ya será mañana y otro el que decida la ronda que hacer mientras, brindo por La Laurel y por mi gente de Logroño ¿y agua? la que lleve el vino.

Bonus track: no podía dejar de hacer mención al Perchas y su increíble oreja rebozada, porque está muy buena, es su especialidad y son del Atleti.

Va de vinos (3)

20 Feb

garnacha power

A finales de la cuesta de febrero seguimos por aquí y eso merece un brindis, dos o en este caso, tres. Estoy seguro que seremos capaces de poner encima de la mesa algún motivo aunque sea que no lo hay, ¡que demonios!.

Tres Picos, Jiménez Landi Sotorrondero y El Hombre Bala

Tres vinos diferentes, tres denominaciones de origen poco conocidas, tres tintos, una misma uva: la garnacha. Tres Picos (tinto/garnacha) es un pedazo de vino que va camino de convertirse en la sorpresa del año, con una denominación de origen, Campo de Borja, que promete cosas buenas. Jiménez- Landi Sotorrondero (tinto/syrah+ garnacha) tampoco defrauda, este vino de de DO Méntrida se elabora en Toledo cuna de grandes caldos (sorprendente ¿verdad?). El Hombre Bala (tinto/garnacha) es el tercero en concordia (la discordia la dejamos para otros) un poco más caro que el resto, con un diseño cañón potente y que sigue el alza que poco poco van consiguiendo los vinos de aquí, de Madriz. Los tres se mueven entre 10€/15€, así que ahora hay que buscar una excusa para brindar. ¿A qué estamos esperando?

Venta Moncalvillo: una estrella oculta en La Rioja

16 Ene

brindemos por la estrellaLa Rioja su universo.

Logroño su constelación.

Daroca de Rioja su planeta.

Norte 42º 22′ 20″ / Oeste -2º 34′ 50″ su ubicación.

A escasos 12 minutos de Logroño se encuentra Daroca de Rioja un pueblo con apenas 50 habitantes con el curioso honor de ser la localidad más pequeña del mundo con una estrella Michelín:  la Venta Moncalvillo (creo que por sólo eso merece la pena la visita).

Al borde de la carretera que une los pueblos de la zona se encuentra la Venta de la familia Echapresto, dos hermanos que se reparten las responsabilidades entre el buen comer (Ignacio) y el buen beber (Carlos).

Una vez bien sentados, elegimos el menú degustación con un precio increíble (55 euros) y un servicio de esos que te hacen sentir entre bien y estupendamente: platos de temporada donde priman los productos de la tierra bien acompañados de vinos ricos y ahora toca descubrir de qué material está hecha la materia oculta de esta estrella.

Empieza con macarons de morcilla y entrantes en forma de espuma de boletus, de galleta de perdiz escabechada y de flor de manzana con foie, así da gusto comenzar. Después tartar de tomate y sardina ahumada con queso de Anguiano que se disuelve al entrar en contacto con la cuchara, todo un espectáculo.

Seguimos: vieiras con hongos y tallarines de calabaza, alubia blanca con callos de bacalao que atemperan el espíritu y unos pimientos de cristal asados con yema de huevo que de parecer simples son increíbles. Llegan las cocochas de merluza al sarmiento asadas a la parrilla, que son diferentes en textura… que son impresionantes.

Después hace acto de presencia (redoble) el carpaccio de manitas de lechón con foie, ésto merece una pausa: puede que éste sea uno de los platos más espectaculares que he comido en mucho tiempo, al final de la comida nos dijeron “o gusta mucho o poco, es muy arriesgado” yo desde el preciso momento que lo probé, me declaré fan absoluto, la piel de gallina y mi chica fueron testigos de ese momento.

Y llega el final en forma de pichón asado sobre su jugo (potente y delicioso), tallarines de mango para refrescar y prepararse para el postre de chocolate blanco y negro con praliné de avellana, un remate estupendo.

Un vino dulce  y ya hemos concluido este viaje: una cosa queda clara, con esta materia está claro que esta Venta es una estrella y nosotros volveremos pronto para seguir explorando.

Burgos: 2 estaciones y 5 paradas

28 Nov

Dicen que en Burgos no hay más que dos estaciones: el invierno y la estación de ferrocarril. Viendo nevar hoy puede que no sea tan exagerado el dicho popular, así que habrá que hacer algo para calentar el espíritu ya que del cuerpo se ocupan los abrigos, gorros, guantes, bufandas y demás.

Parece que refresca, así que hagamos un recorrido de esos que se van animando según cumples etapas:

Empecemos por  El Polvorilla (Plaza de la Libertad, 9) pidiendo un Caribe  (mango, micuit y flameado de azúcar moreno) acompañado de una Mahou fresquita (por eso de equilibrar temperaturas) ¿qué te apetece otra cosita? Mar y Tierra puede ser la opción (Vinagreta con una ensaladilla de bogavante y langostino) o mira la barra que parece que por opciones no va a ser.

!Ala! toca volver a ponerse los abrigos aunque creo que de momento el gorro sobra. Vamos para el clásico entre los clásicos: el Pancho (San Lorenzo, 15). Busca hueco al fondo que parece que hay sitio y vuelve a desmontar el campamento que llevas por ropa de abrigo. Frótate la manos y pide a uno de sus ¡seis camareros en barra!, el pincho burgalés por excelencia: el cojonudo (chorizo picante, huevo de codorniz y pimiento) o su variante la cojonuda (aquí la prota es la morcilla ¿de dónde? de Burgos). También puedes cambiar de palo y pedirte un tigre (un mejillón relleno que está rico-rico) con sus gotitas de jerez.

Seguimos entrando en calor, decidimos cambiar de tercio y pasar por un sitio de apariencia un poco cutre pero con unas bravas en su interior que merecen mucho la pena (con el paso del tiempo he descubierto que el tema de las bravas y como deben ser va por barrios). La Mejillonera (Paloma, 33), ese sitio donde sales casi con el mismo dinero que con el que entraste, pero con el saborcito rico de las patatas que acabas de comer y esa misteriosa salsa que tan buena estaba.

Ahora apetece un vino rico acompañado de una tapa buena, pues a escasos metros tenemos el Rimbombin (Sombrerería, 6) con alrededor de 20 referencias de vinos por copas y una barra de esas que ponen para que repitas y repitas y repitas… ¿dudas? su alpargata es un acierto fijo que te dejará más que feliz.

Parece que ya casi no hace ni frío, así que un paseito para rematar en “la Barra” con mayúsculas: la Favorita (Avellanos, 8). Aquí es dónde hay que satisfacer  todos los antojos que han ido apareciendo por el camino y saber que tu pincho va a estar bueno, pero el que elija tu amigo va a estar mejor seguro. Déjate llevar y si ves el cucurucho de mejillón, lánzate a por él, o tal vez prefieras su foie fresco ¡adelante!, ¿quieres probar su cocktail de cecina y tomate fresco? ¡a por ello! o el pincho ese que acaban de sacar que tiene pintón y pedirás aunque no tengas ni idea de que demonios contiene… acertarás fijo. Mención aparte merece dejarte un huequecito para compartir entre todos sus increíbles mollejas a la brasa: las mejores que he probado en mucho tiempo y que merecen los 25 minutos que tardan en prepararlas.

Sales a la calle y parece que sobran los guantes, la bufanda, el gorro y te dejas el abrigo para que nadie piense que estás loco. Volvamos dando un paseo que parece que se ha quedado un día estupendo.


Martes y 13 en la cocina

13 Nov

Este post no va de las empanadillas de Móstoles, pero casi. Va de 13 maldiciones que te puedes encontrar a la vuelta de cualquier bar de tapas, gastrobar o restaurante que se considere molón y son síntomas inequívocos de mala suerte:

1) La cabra representa al anticristo:  su leche en forma de rulo se usa hasta el infinito en canapés, ensaladas, filetes, foie, pinchos, otros pinchos, más pinchos…

2) La dulce cebolla que hace llorar: si algo no tiene excesivo sabor metamos un poquito de cebolla caramelizada por aquí, otro poquitín por allá y hasta en el postre, que le da un toquecillo diferente a todo.

3) La increíbles mini hamburguesas crecientes: abres la carta y las hay a decenas ¿a decenas? ¡que dices! a cientos… me quedo corto ¡a miles! con interminables e inimaginables combinaciones que superan la imaginación del más osado.

4) El buey que se multiplica: ¿en serio hay tanto buey en España para tanto entrecot, hamburguesa, carpaccio, chuleta o steak tartar?

5) La multiplicación de los panes y los peces atunes ¿rojos?: el pescado que cambia de color una vez lo ponen en la mesa.

6) El agua que se convierte en vino y el vino que se convierte en oro: 2 copas de vino que te cuestan lo que la botella y las sirven que parecen que están vacías.

7) ¡Pan! esto es un atraco: cuatro trozos de pan correoso, unas aceitunas y los cubiertos se pagan aparte, como las maletas de RyanAir.

8) La mesa llena: te traemos lo que habéis pedido de golpe a ver como os organizáis para que os entre todo y no se os enfríe nada ¡pardillos!.

9) El foie que era micuit, el micuit que era paté y el paté que era Apis: todo esto a precio del primero.

10) La reducción de PX: un buen chorretón para juntar el rulo de cabra, la cebolla confitada y el ¿foie?.

11) Soy camarero y no estoy aquí para servirte: pues eso, que te habías creído.

12) Soy camarera y no estoy aquí para servirte: pues eso… y además estoy estupenda.

13) Entrar en un sitio que tengan las 12 primeras y encima haya una actuación en forma de travesti sin gracia… ¡ZAPE!

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