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El general no tiene quien le sirva

26 Mar

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Esta primavera parece que se está resistiendo a hacer acto de presencia, tal vez está tristona porque ya no puede lucirse en las terrazas de General Álvarez de Castro, un pedacito de Chamberí que podía presumir de aceras anchas y doble arboleda que aportaban al noble arte del aperitivo un lugar excepcional.

La Mina, abierta desde 1946, ese sitio donde los botellines de Mahou estaban helados, siempre acompañados de sus patatas fritas, sus olivas y conocido por sus gambas a la plancha ha cerrado. Su dueño, amable y con ese don de saber perfectamente cuando era necesaria su presencia ha llevado el negocio a otra zona, dejando una triste y gris acera huérfana de sus mesas y sillas de aluminio. Cierto que la palabra glamour y este local jamás fueron de la mano, pero a quién le importaba si el solecito acompañaba al primer trago.

La terraza del Terranova, el alemán de la 10 ginebras y mil cervezas, famoso por sus pantallas para ver a Iniesta marcar un gol en pleno verano, ensayos en el 5 naciones (lo de 6 se lo dejamos a los jóvenes), derbis, salchichas, patatas… Cerró a principio de año por vacaciones y así sigue a finales de marzo.

La Mina, el Terranova y algunos terrazas más han dejado su sitio a la nada. Ahora todo queda en manos de clásicos como el Oh! Mandril que esperemos aguante en su esquina muchos años y de la bienvenida a una nueva y maravillosa competencia de terrazas que una vez fue este cachito de mi barrio que tanto quiero.

Y mientras, el general, brinda por los camaradas que un día compartieron su destino.

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Burgos: 2 estaciones y 5 paradas

28 Nov

Dicen que en Burgos no hay más que dos estaciones: el invierno y la estación de ferrocarril. Viendo nevar hoy puede que no sea tan exagerado el dicho popular, así que habrá que hacer algo para calentar el espíritu ya que del cuerpo se ocupan los abrigos, gorros, guantes, bufandas y demás.

Parece que refresca, así que hagamos un recorrido de esos que se van animando según cumples etapas:

Empecemos por  El Polvorilla (Plaza de la Libertad, 9) pidiendo un Caribe  (mango, micuit y flameado de azúcar moreno) acompañado de una Mahou fresquita (por eso de equilibrar temperaturas) ¿qué te apetece otra cosita? Mar y Tierra puede ser la opción (Vinagreta con una ensaladilla de bogavante y langostino) o mira la barra que parece que por opciones no va a ser.

!Ala! toca volver a ponerse los abrigos aunque creo que de momento el gorro sobra. Vamos para el clásico entre los clásicos: el Pancho (San Lorenzo, 15). Busca hueco al fondo que parece que hay sitio y vuelve a desmontar el campamento que llevas por ropa de abrigo. Frótate la manos y pide a uno de sus ¡seis camareros en barra!, el pincho burgalés por excelencia: el cojonudo (chorizo picante, huevo de codorniz y pimiento) o su variante la cojonuda (aquí la prota es la morcilla ¿de dónde? de Burgos). También puedes cambiar de palo y pedirte un tigre (un mejillón relleno que está rico-rico) con sus gotitas de jerez.

Seguimos entrando en calor, decidimos cambiar de tercio y pasar por un sitio de apariencia un poco cutre pero con unas bravas en su interior que merecen mucho la pena (con el paso del tiempo he descubierto que el tema de las bravas y como deben ser va por barrios). La Mejillonera (Paloma, 33), ese sitio donde sales casi con el mismo dinero que con el que entraste, pero con el saborcito rico de las patatas que acabas de comer y esa misteriosa salsa que tan buena estaba.

Ahora apetece un vino rico acompañado de una tapa buena, pues a escasos metros tenemos el Rimbombin (Sombrerería, 6) con alrededor de 20 referencias de vinos por copas y una barra de esas que ponen para que repitas y repitas y repitas… ¿dudas? su alpargata es un acierto fijo que te dejará más que feliz.

Parece que ya casi no hace ni frío, así que un paseito para rematar en “la Barra” con mayúsculas: la Favorita (Avellanos, 8). Aquí es dónde hay que satisfacer  todos los antojos que han ido apareciendo por el camino y saber que tu pincho va a estar bueno, pero el que elija tu amigo va a estar mejor seguro. Déjate llevar y si ves el cucurucho de mejillón, lánzate a por él, o tal vez prefieras su foie fresco ¡adelante!, ¿quieres probar su cocktail de cecina y tomate fresco? ¡a por ello! o el pincho ese que acaban de sacar que tiene pintón y pedirás aunque no tengas ni idea de que demonios contiene… acertarás fijo. Mención aparte merece dejarte un huequecito para compartir entre todos sus increíbles mollejas a la brasa: las mejores que he probado en mucho tiempo y que merecen los 25 minutos que tardan en prepararlas.

Sales a la calle y parece que sobran los guantes, la bufanda, el gorro y te dejas el abrigo para que nadie piense que estás loco. Volvamos dando un paseo que parece que se ha quedado un día estupendo.


Arzábal: LA TABERNA

13 Sep


Una buena taberna es aquella que vas con tu gente, te dan los buenos días al entrar, el trato es cercano y profesional, el producto de temporada, tiran bien las cañas, hay buenos vinos, las raciones son variadas, tienen pocas mesas pero bien puestas, comes bien, te sientes como en casa y sabes que volverás pronto, ya sea a barra o a salón. Todo eso y un poco más es Arzábal (Doctor Castelo 2 – Menéndez Pelayo, 13 / Madriz).

Una taberna que ha crecido y ahora son dos (a escasos metros una de otra), donde te reciben siempre con una sonrisa, los productos de temporada marcan la carta (la última vez no pudimos disfrutar de su increíble carpaccio de boletus y sus alcachofas fritas así tendremos que esperar unos meses y volver), la caña es de Mahou y la oferta de vinos tanto en copas como en botella es apabullante.

Mesa reservada con unos días de antelación y una vez sentados mira a ver que te apetece, eso si, para que la espera sea más llevadera mientras decidís que queréis, un poco de mantequilla marca de la casa. ¿Ya tienes claro que pedir? no mientas, no sabes si tirar por las croquetas de ibéricos o las de boletus, si steak tartar o espeto de sardinas. ¿Tomate laminado? es temporada. Pensáis en aprovechar la opción de las medias raciones pero aún así se os acumulan las posibilidades. Alguien sugiere que las anchoas y otro que no estaría nada mal el salteado de arroz con aroma de trufa. ¿Patatas a la importancia? comentas, pero uno que consideras tu amigo hasta ese día contraataca con la ensaladilla. Todos de acuerdo en el lomo de carne roja ¿verdad? y así hasta que lográis llegar a un acuerdo y pedís. Ahora toca decidir el vino (o que os recomienden alguno, así acabáis antes) y empezar a disfrutar… eso si, atendidos por unos camareros jóvenes que son de lo mejor que he visto en mucho tiempo*.

Una vez hayáis arreglado el mundo (o casi) apetecerá tomar una copa tranquilamente en la mesa o si es por la noche, el Arzábal de Menéndez Pelayo cierra más tarde que su hermano mayor (aunque más pequeño en tamaño): es lo que tiene ser más joven. Seguramente allí, apoyados en un coche o charlando con algún cliente verás con sus camisas blancas, vaqueros y barba de cuatro días a Iván y Álvaro, las mentes pensantes de todo esto, que se mueven entre un local y otro para ver que tal va todo.

“Dentro de un año veremos que se nos ocurre hacer” nos dice Álvaro “y aquí estaremos” pensamos sin dudarlo, porque nos gusta lo que es y representa Arzábal: La Taberna con mayúsculas.

¿Con quién ir? con tu gente  ¿por cuánto? alrededor de 40 euros pero siempre puedes pasar por allí y tomarte una aperitivo, que no está nada mal.

* (me declaro fan total de la camarera que nos atendió, pero por desgracia no le preguntamos su nombre).

Una hora antes

22 Jun

-¿A qué hora has reservado?

– A las tres.

– Perfecto, pues nos vemos a las dos por allí.

Que levante la mano quién crea que esa no es la mejor manera de comenzar una velada perfecta, una comida entre amigos, una cena de pareja, una barbacoa en la sierra.

Llegan las dos en el bar de al lado, en la barra del restaurante, en el jardín de tus amigos. Y llegas tú, solo o acompañado, esperas mucho o son puntuales pero llegan, a pocos o de golpe.

– Ponme una par de cañas para los que acaban de entrar.

– ¿Te pido un blanco?.

– ¿Para quién era el vermut?.

– He abierto un par y están heladas.

Y se reparten besos, apretones de manos, abrazos, un guiño, cientos de sonrisas y otra ronda para los últimos a la que se apuntan los primeros.

– Así que todo bien…

– … mira el que siempre llega tarde.

– La verdad que me apetecía un montón venir a este sitio.

– Total, que hemos dejado a la peque con los abuelos.

Y te ríes, escuchas, te cuentan, preguntas, saludas, vuelves a sonreir, alguien te ve mejor que hace un tiempo, tu amiga te presenta al novio del que tanto te había hablado, enseñas unas fotos de los sobrinos, te enseñan las suyas, alguien pide ronda, otro mira el reloj y recuerda que hay que estar ya.

– Vamos que la mesa era para las tres.

– ¿Quién ha pagado?

– Te cojo el bolso.

– Vamos preparando los aperitivos.

Y marcháis pero esto no ha hecho nada más que empezar. Quedan muchas más sonrisas, elegir un vino, contar anécdotas mil veces repetidas, compartir postres, conversaciones, pedir esa copita bien puesta, ser feliz por estar bien acompañado…

Porque de eso se trata, de compartir buenos momentos con la buena gente que te apoya en los malos y saber que cuanto antes empiecen más los vais a disfrutar.

– Así que… ¿os parece que quedemos una hora antes?

Sanlúcar: un pedacito de Cai en La Latina

4 Jun

Lomo de cerdo, jamón serrano, tomate,  pimientos fritos, pan calentito y ya tienes el mejor motivo para conocer el Sanlúcar: su SERRANITO (con mayúsculas porque se lo merece).

En la zona de La Latina (San Isidro Labrador, 14, Madriz), muy cerquita de San Francisco el Grande y un poco alejado de los bongos, se encuentra este bar donde desde las tapas a los camareros, todo te recuerda a Cádiz.

Pídete una manzanilla, rebujito o una Mahou fresquita (la Cruzcampo se la dejo a quién no le guste la cerveza) y con suerte te pondrán unos camarones cocidos como tapita. Elige barra o mesa (si puedes) y piensa si te apetece más recordar el sur con unas tortillitas de camarones, secreto ibérico, carne mechá, salmorejo, ortiguillas, choco, tomate aliñao o tal vez otro rebujto y ya si eso te digo en un rato…

Ahora que todavía las vacaciones se antojan un poco lejanas y en demasiados sitios de la zona han sido incapaces de acabar con la cebolla caramelizada y el queso de cabra servidos por camareras enfurruñadas, el Sanlúcar apuesta por género bueno, camareros con gracia y arte que hacen que mis sobrinos no dejen de sonreir mientras no nos dejan casi ni probar el choco las criaturitas.

Pues nada, que cuidemos este pedacito de Cai en Madrid y a cambio, nosotros intentemos cuidar el Cai de verdad, ese que invita a ir todos los años unos días para recordar que el tiempo puede pasar muy despacito cuando se está mu’ agustito…

¿Con quién ir? con amigos, con sobrinos, con tu hermano, tu cuñada, tu novia…  ¿por cuánto? entre 15 y 20 euros.

(y si quieres, firma para salvar la playa de Valdevaqueros en Tarifa, eso sí, infórmate bien antes por si no estás de acuerdo con esta propuesta).

Fide: la Caña con Mayúsculas

12 Abr

– Muy buenas ¿qué va a ser chicos?

– Dos cañitas bien tiradas que traemos sed.

Así comienza la liturgia en Fide (Ponzano 8, Madriz) un sitio donde poner una caña es un ritual. Tras un pequeño reposo y con su corona de espuma perfecta llega el mejor trago, el primero del aperitivo, ese que se toma al volver de trabajar, el previo a una comida con amigos, el que refresca en la maravillosa primavera que nos brinda esta ciudad, ese que se disfruta con los ojos semicerrados y te deja un bigotito de espuma y una sensación de felicidad pasajera que te saca una sonrisa. Porque si algo merece la pena llevar a Fide, es sed, mucha sed para ser saciada con esa primera caña de Mahou fresquita (por supuesto, ¿alguien dudaba que la cerveza era Mahou?).

Barra de mármol blanca, tapita que acompaña (siempre), camareros de toda la vida, gente de barrio y adoptados. Este bar tiene un hermano más joven un par de manzanas más arriba de la calle pero este es el de siempre (eso si, pasado por un estupendo lifting hace un año que le ha dejado rejuvenecido del todo).

Si además de la sed te entra hambre, estás perdido porque tienen muchas cosas con precios un poco altos… pero que demonios, un día es un día y esto es un post: pide una ración de matrimonio (boquerones con anchoas), su canapé de bacalao ahumado, el de salmón o el recién descubierto de sardinas ahumadas (este es indescriptible, ¡slurp!). ¿Qué sigues con antojo y tienes 15 euros en la cartera más? el pulpo a feira o a la plancha será una buena inversión y si ya quieres tirar la casa por la ventana, un poco de marisco (muy bueno pero caro) o un pequeño homenaje en forma de ostras (las puedes pedir por unidad) y volverás a casa con menos dinero pero más feliz.

¿Con quién ir? con amigos, parejas bien avenidas, familia ¿por cuánto? si son cañas, dependerá de tu sed. Si es comida, no te vuelvas loco y pide lo que realmente te apetezca.

Ya sabes, si estás por la zona de Chamberi y te apetece “tomar una cañita”, entra y tómate dos, o tres…

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