Nunca digas adiós

12 Dic

Señor P

“Todos los niños del mundo, menos uno, crecen. Y no sólo crecen, sino que en seguida saben que han de crecer.”

Peter Pan – J.M. Barrie

– ¡Holaaaaaaaaaaaaa!

– Ya estás aquí… ¿qué tal el vuelo?

– La verdad que bastante bien, ya sabes que me encanta volar.

– Algo había leído.

– Eso seguro.

– Imaginarás por qué quería verte.

– Me hago una idea…

– Como sabes, ya no nos vemos tanto como antes, uno se hace mayor o eso cree y piensa que hay que hacer cosas distintas.

– ¿Me lo dices o me lo cuentas? ya te lo dije cuando nos conocimos “llegará un día en el que me dirás que te haces mayor” y tú insistías “¡qué dices! tú y yo juntos a muerte” y yo te miraba, sonría y te decía “un día te lo recordaré”… y ahora aquí estamos.

– Tienes razón

– ¡Eh! no me pongas caritas que no te van.

– Ya…

– A ver, lo importante es que lo pasamos bien…

– Muy bien…

– ¿Muy bien? ¡más que muy bien!. Haz memoria, fuimos grandes, ¡MUY GRANDES!

– ¡TIENES TODA LA RAZÓN!, fuimos muy grandes, ¡LOS MEJORES!

– Ahora estás en otro momento, lo puedo entender que no compartir. Eso si, cuando quieras algo de mi, ahí estaré, esperando a que me llames.

– Lo sé. Y también sé que vendrás cuando te apetezca, sin aviso previo, cuando menos me lo espere y nos volveremos a comer el mundo juntos.

– Como me conoces…

– Han sido muchos años.

– Ya veo.

– Muchos.

– Nunca suficientes. Por cierto, quería aprovechar y decirte una última cosa

– Claro, dime.

– Dentro de un tiempo, no sé si serán meses, un año, dos, tres… volveré a tu casa aunque no será a ti a quién invite a Nunca Jamás. Lo sabes ¿verdad?

– Eso espero.

– Pues ahí lo dejo.

– Gracias por todo.

– Ni falta hace.

– Has madurado.

– Eso ni loco

– Recuerdos a la rubia.

– De tu parte.

– Pues entonces…

– ¡Ni se te ocurra! Ya sabes lo que siempre digo.

– Tienes razón, perdona.

– Nunca digas adiós porque decir adiós significa marcharte y marcharte significa olvidar.

Voló y me dejó la certeza de que nunca se iría del todo, al menos eso quería creer mientras le veía marchar.

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Una respuesta to “Nunca digas adiós”

Trackbacks/Pingbacks

  1. Cuarentañeros | vifree - marzo 5, 2014

    […] El síndrome de Peter Pan que muchos vivimos ha hecho el mismo efecto que la carbonita en Han Solo: puede pasar el tiempo […]

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